DERIVA: [OBRA:01] SIERVOS DEL OBNUBILANTE SCROLLING (S.O.S)
OBRA:01 // MAESTRÍA UNTREF

Trabajo final del primer cuatrimestre, 2025

Siervos del Obnubilante Scrolling (S.O.S)

Un culto a la obnubilación, con tecnoliturgias obscenas, maquinales actos de fe y profecías de autosatisfacción.

Palabras claves: antropobsceno, nube, pantalla, tecnoliturgia, arrobamiento, tecnosiervos

Una breve ficción acerca del surgimiento del "Culto a la Obnubilación", planteada irónicamente como “Una historia apócrifa sobre el arrobamiento del Antropobsceno tardío”, funciona como disparador del proyecto y como instrumento para desnaturalizar los discursos tecnológicos cínicos que encubren prácticas extractivistas no sustentables y supuestos mitos de inmaterialidad digital. La obra escenifica el rito contemporáneo de veneración ciega a “La Nube” como numen etéreo, omnipotente que convierte a sus seguidores en serviles devotos dispuestos al sagrado acto de renuncia (a su privacidad) y de entrega incondicional (de sus datos digitales), bajo la promesa apócrifa del socorro tecnológico en el devenir digital cotidiano.

La nube, la detección y extracción de los datos del siervo

En el inicio...

Muchos autores coinciden en señalar el comienzo de una nueva época, iniciada ya desde hace un par de siglos, en la que el ser humano se convirtió en un agente transformador a escala global: el Antropoceno —o, de acuerdo a la denominación más provocadora de Parikka, el Antropobsceno. Una era apalancada por el surgimiento de doctrinas que presentan al planeta como un recurso enteramente disponible para ser explotado de forma sistemática por corporaciones o Estados. Una especie de credo para justificar con prédicas cínicas los “mitos de la inmaterialidad que sustentan el agotamiento técnico de recursos imprescindibles, la crisis de energía y la movilización corporativa de la Tierra” (Parikka, 2021, p.67). Si para Baudrillard la obscenidad supone la abolición de la metáfora y la celebración de la exposición donde “es necesario que todo comunique, que todo sea funcional, que no haya secretos ni misterios” (1969, p.29), la nueva mística del Antropobsceno procura, paradójicamente, encubrir de forma desvergonzada prácticas no sostenibles, políticamente objetables y éticamente oscuras que sustentan la cultura tecnológica y sus redes corporativas. La misión última del culto del Antropobsceno busca la consagración de un dogma opaco que finge socorrer al sujeto contemporáneo en la comprensión de sus relaciones con la tecnología y con el propio planeta.

Una historia apócrifa sobre el arrobamiento del Antropobsceno tardío:

LA GÉNESIS DEL CULTO A LA OBNUBILACIÓN La innovación en transistores y circuitos integrados (en la década de 1950), el desarrollo de la microcomputadora y la industria del software (en las décadas de 1970 y 1980) y la explosión de Internet (hacia fines de la década de 1990) impulsaron el nacimiento de una congregación de tecnoentusiastas que, a raíz de la consolidación de la región de Silicon Valley como centro tecnológico estratégico, fueron bautizados como los “Seguidores de la Orden del Silicio” (S.O.S. por sus siglas en inglés). La prédica optimista de su verdad técnica atrajo casi de inmediato a incontables adeptos que ciegamente abrazaron el poder divino de la tecnología como fuerza positiva propiciadora del progreso humano. Muy pronto el número de congregantes se multiplicó y pasaron de ser simples seguidores aficionados a convertirse en devotos fieles, al mismo tiempo que su optimismo inicial devino en un ferviente aceleracionismo que hizo resplandecer con mayor fuerza el aura sagrada de su tecnofanía. Las doctrinas tecnológicas se convirtieron en el canon global y la propia Orden fue renombrada como los “Servidores de la Obra Solucionista” (S.O.S), bajo la eufórica creencia de que era posible concebir al mundo en términos puramente computables. El discurso tecnológico optimista de la primera agrupación rápidamente derivó en hechicería retórica con una sacralidad elusiva que proporcionaba explicaciones mitificadas y abstractas a las dinámicas del Antropobsceno. Es justo en este punto cuando la metáfora de “La Nube” deviene en dogma irrefutable, numen etéreo y objeto de fervorosa veneración. Del Éxtasis Obsceno al “Arrobamiento Obnubilado” Las tecnoliturgias dominaron cada aspecto de la cotidianidad con tal naturalidad y convicción que la repentina disposición de un diezmo obligatorio no suscitó ninguna resistencia. “La Nube” se alimentó de las ofrendas entregadas por sus propios seguidores obnubilados —la misma palabra obnubilar viene del latín obnubilāre y significa literalmente “cubrir con una nube”. El culto celebró la obnubilación y el arrobamiento de sus congregantes convertidos en siervos embelesados por la luz divina que les imposibilita ver que, antes que liviana y etérea, la nube es una descomunal y obscena infraestructura material. Una devoradora insaciable de las ofrendas digitales que sus devotos abstraídos le conceden inconscientemente (o no tanto) con cada movimiento del pulgar por sus feeds. ¡Gloria a los serviles “Siervos del Obnubilante Scrolling” (S.O.S)!
S.O.S. Seamos todos arrobados por la nube

La Veneración de la Pantalla

La pantalla es la creencia fundacional de la obra. “La Nube” es una pantalla. Una metáfora infame ingeniada por el Pensamiento Computacional para ocultar una maquinaria colosal, pesada y contaminante detrás de una figura retórica celestial. La obra recurre a las pantallas para encubrir, entretener, obnubilar y distraer. La pantalla principal de la experiencia acapara la atención con la portentosa proyección de “La Nube” sobre la pared mayor del recinto. Inmediatamente, el visitante es instruido a usar su propia pantalla —la de su dispositivo móvil personal— a través de un código QR que lo invita a integrarse al acto sublime del arrobamiento. El visitante deviene así en fiel seguidor dispuesto a la entrega incondicional y seducido por las recompensas semiobscenas que “La Nube” no deja de desplegar en su teléfono. Mientras tanto, una tercera pantalla más pequeña y con la forma de una caja para ofrendas (“El Alfolí”) se erige en el extremo opuesto del recinto, contabilizando las ofrendas digitales recibidas —o más bien, extraídas— del dispositivo del seguidor convertido, ya a esta altura, en siervo obsequioso y obnubilado por la luz divina de la experiencia.

Diagrama de la instalación donde se describe la ubicación de las pantallas de la obra
Figura 1: Boceto de la ubicación de las pantallas de la obra en el recinto.

La Pantalla Principal (“La Nube”)

La obra escenifica el rito contemporáneo de veneración ciega a “La Nube”. Ésta es proyectada, flotando expectante y con desenfado, sobre una pantalla perpendicular al suelo —una pantalla dentro de otra pantalla— en una habitación amplia y oscura iluminada sólo por el resplandor de los píxeles de la misma proyección. Texturas sonoras graves junto con reverberaciones, ecos y sutiles cantos sagrados buscan recrear una atmósfera de fascinación y recogimiento que propicie la conexión íntima con lo divino y la rendición a los designios de la voluntad omnipotente de “La Nube”. Por momentos, un código QR se asoma en la esquina inferior izquierda de la pantalla: su escaneo instruye al visitante a entablar un vínculo con el objeto de adoración desplegado en la pantalla.

La nube proyectada en la pantall principal del recinto
Figura 2: “La Nube” en estado de expectación, sin visitantes en el recinto.

La Pantalla de Ofrendas (“El Alfolí”)

La manera de interactuar con la nube proyectada es a través de la pantalla táctil que cada visitante lleva en su bolsillo. El código QR de la pantalla principal obra como un persuasivo cebo que atrae a los visitantes para convertirlos en fieles seguidores ofreciendo promesas de recompensa inmediata. El acto místico de la lectura del QR entabla de inmediato una unión directa entre la nube-pantalla y el sujeto-pantalla como una representación de la interconectividad suprema que el dispositivo ofrece. En respuesta, una imagen sugerente, pero no revelada en su totalidad, es conjurada en la pantalla táctil del visitante al mismo tiempo que una leyenda en su celular lo invita a hacer scroll para desvelar el misterio que la figura provocadora encierra. En el extremo opuesto de la habitación, y aprovechando la abstracción del visitante, “El Alfolí” se alza como una proyección en la pared con la forma de una caja para ofrendas que monitorea las conexiones de los propios seguidores en el recinto y contabiliza las ofrendas digitales extraídas furtivamente de los dispositivos, como sublimes actos de entrega y renuncia. El instante cúlmine de la liturgia tecnológica basada en la creencia inquebrantable de que absolutamente todo se reduce a simples datos y que están ahí para ser tomados (Crawford, 2021, p.93).

Proyección del alfolí para ofrendas en la pared enfrentada a la nube
Figura 3: “El Alfolí”. Proyección en la pared opuesta a “La Nube” para la contabilización de las ofrendas digitales.

La Pantalla Táctil ("El Siervo")

La promesa seductora de la recompensa inmediata convoca al visitante a aventurarse en el rito perverso del scroll infinito. Una respuesta maquinal e inducida para buscar una gratificación que nunca llega. La pantalla del celular insta al visitante a seguir haciendo scroll, cada vez más rápido. Pero el mero acto de tocar su pantalla excita a la nube que flota en la pantalla principal. Otras nubes de píxeles más pequeñas se concentran y arremolinan en la misma pantalla, representando las conexiones de cada uno de los seguidores del recinto. Cuanto más intenso es el scroll de los visitantes, más espasmódicos son los movimientos de las nubes proyectadas. La acción desmedida del visitante de frotar incesantemente su pantalla despierta la respuesta lasciva de “La Nube” mediante movimientos convulsivos, color y sonido; al mismo tiempo que las interminables ristras de datos sustraídos durante la interacción corren frenéticamente dentro de la pequeña ventana de ofrendas de “El Alfolí”.

Imágenes (pixeladas) que la nube reproduce en la pantalla personal del siervo
Figura 4: “El Siervo”. Pantalla móvil con un feed que promete una revelación gradual de la recompensa del seguidor.

Y como “La Nube” es insaciable, el ritual invita a la experiencia colectiva: múltiples seguidores congregados en el mismo recinto oscuro, obnubilados en sus teléfonos, partícipes de un arrobamiento desenfrenado y orgiástico.

La proyección de la nube
Figura 5: “La Nube” en estado de éxtasis a causa de la interacción con sus seguidores obnubilados.

El Instrumento de la Tecnoliturgia

El desarrollo de la ceremonia de obnubilación y renuncia del visitante al poder de “La Nube” no tiene una duración fija ni un tiempo de inicio y finalización. No obstante, cada instancia del ritual fue anticipada por escrito con minuciosidad para instruir claramente al visitante durante el oficio y despejar cuestionamientos que puedan empañar el goce y la entrega a la experiencia. La combinación de lenguajes usados en la redacción de las instrucciones de la liturgia manifiesta el carácter sincrético de la fase de preparación de la obra: “Processing” (p5js) oficia de orquestador primordial de la vivencia interactiva de “La Pantalla Principal” y de la proyección de “El Alfolí” en la pared opuesta. Mientras tanto, se delega al OpenGL Shading Language (GLSL), en su carácter de lengua vernácula de la GPU, la proyección animada de la imaginería ceremonial de “La Nube” y la velación de las imágenes obscenas desplegadas en el feed de las pantallas de los dispositivos móviles de “Los Siervos”.

Diagrama que muestra las relaciones entre Nube-Siervo-Alfolí
Figura 6: Intervinientes en la tecnoliturgia: los mensajes de la obra son transmitidos mediante el protocolo OSC.

De esta forma, el código del software escrito para la obra profetiza inexorablemente el fenómeno que tendrá lugar en el recinto mucho antes de que la tecnoliturgia se inicie. Las órdenes e instrucciones programadas se convierten en “Sagradas Escrituras” con el don divino de presagiar la afición, el arrobamiento y la entrega del visitante a la voluntad de “La Nube”.

Todo ya está escrito en el código, sólo hay que poder leerlo.

Logo del culto a la nube

Estrategias de Comunicación

Como parte del trabajo se plantea una estrategia transmedia de comunicación que busca no sólo dar a conocer la obra y compartir sus argumentaciones conceptuales, sino también enriquecer la experiencia mística creada en torno al proyecto, siempre con un tono entre solemne e irónico, entremezclando datos reales de la propuesta con las ficciones creadas en torno al imaginario representado y haciendo uso de las siguientes iniciativas.

Ver el PDF con el detalle de la estragegia de comunicación de la obra
Imágenes para la estrategia de comunicación de la obra

Estas estragegias incluyen:

1. Sitio web: difusión del mensaje oficial de la obra.

2. Ceremonias de iniciación: "Mi primer arrobamiento".

3. Corto documental: "Anales de la obnubilación".

4. Sagradas escrituras: pieza editorial única, con encuadernación artesanal que reúne el código de la obra.

Screening Operating System (SOS)

La pieza audiovisual adjunta despliega un resumen de la obra y parte del proceso, visto a través de las pantallas del Screening Operating System (SOS), un sistema operativo diseñado para la optimización de sus pantallas y para el monitoreo —discreto— de sus usuarios seguidores.

About Screening Operating System
Loader de carga de SOS