Macrófitas
La visualización de un territorio generativo
En botánica, macrófita refiere a una planta acuática suficientemente grande o conspicua como para ser visible a simple vista, en contraste con organismos o estructuras microscópicas. El recorrido realizado revela la relación existente entre la vegetación (o la “biomasa”, en general) y la presencia de asentamientos urbanos. A medida que el arroyo se distancia de las zonas de mayor densidad urbana y se interna en áreas con menor intervención, la presencia de macrófitas se vuelve cada vez más evidente, como si la vegetación hiciera visible un cambio en las condiciones del territorio. A los pocos metros de adentrarse en el área protegida —El Camino de las Flores—, el arroyo comienza rápidamente a cubrirse de macrófitas.
Emergencia: la generatividad de las macrófitas
Durante esta deriva se observan esas formas como un sistema generativo. Cada crecimiento, ramificación y acumulación puede leerse como una regla que produce variaciones: una emergencia visible de procesos invisibles. Las siguientes son versiones sintéticas de macrófitas, generadas mediante código e inteligencia artificial:
Las macrofitas permiten pensar juntas dos escalas que suelen separarse: la extensión visible de una planta en el paisaje y la trama microscópica de organismos, filamentos y corrientes que la sostiene.
1. Macro: aquello que el territorio permite ver.
2. Micro: aquello que está operando pero permanece fuera de nuestra percepción inmediata.
Las macrófitas dependen de las condiciones físicas, químicas y biológicas del arroyo para crecer y desarrollarse: la disponibilidad de nutrientes, la calidad y el movimiento del agua, la luz, el tipo de sedimento y otros factores ambientales condicionan su presencia y distribución. A su vez, estas plantas dejan de ser meras consecuencias del entorno y comienzan a transformarlo. Sus raíces retienen sedimentos, sus tallos modifican el movimiento del agua y su crecimiento genera refugio y nuevas condiciones para otros organismos. Hasta pueden producir turbulencias que alteren el propio curso del arroyo.
El agua determina dónde crece la planta, pero la planta modifica cómo circula el agua.