Recorrido / Arroyo del Rey
Rayo de Sol - Longchamps
Domingo 31 de agosto de 2026
El domingo, después de almorzar en la casa de mi familia, salí caminando en dirección a Rayo de Sol. A tan solo tres cuadras, las calles ya dejan de ser asfaltadas y bordeando las veredas hay unas acequias —más bien zanjas a cielo abierto— que sirven para el escurrimiento pluvial en estas zonas donde no hay drenajes ni conductos entubados.
Las zanjas surcan el territorio, son como pequeñas incisiones que conectan las casas, las calles y los arroyos con la cuenca. Son la extensión de la vida doméstica que surge como cauces improvisados.
El sistema de zanjas recibe el agua de lluvia, desagües, residuos, sedimentos y todo aquello que el territorio produce y no sabe dónde poner. Las zanjas dibujan una hidrografía paralela, cotidiana y casi invisible. Son cicatrices, cauces e infraestructuras precarias a la vez. Surcos que conectan la vida doméstica con la cuenca.
El plan era explorar el nacimiento del Arroyo del Rey y recorrerlo alrededor de un kilómetro, en un punto donde abandona por un momento las áreas pobladas para meterse en un área protegida del partido de Almirante Brown llamada "El Camino de las Flores".
El nacimiento (visible) del arroyo se ubica en la intersección de la calle Manuela Pedraza y Manuel Belgrano. En ese punto es un curso de agua de poca envergadura que recibe los desagües pluviajes de todas las zanjas del barrio. Desde ahí, el itinerario bordea el arroyo hasta la ruta 16 para meterse de lleno en El Camino de las Flores.
En este punto, el arroyo empieza a recibir otros cursos de agua y en la medida que atraviesa la reserva se vuelve más ancho y la vegetación más abundante. La basura va a quedando atrás y el paisaje se vuelve más agreste y salvaje (al menos por un rato).
Como si hubieran estado esperando ese momento de privacidad, acá las plantas acuáticas (macrófitas) se lanzan sobre el arroyo. Se amontonan, se expanden, ocupan el agua con confianza. Avanzan sin pedir permiso.
Unos doscientos metros dentro del área protegida los sonidos de los pájaros se mezclan con el de los autos de la ruta y una música que se escucha a lo lejos.